Mostrando entradas con la etiqueta Rock. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rock. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Indio

Como sabrán, ayer el Indio Solari tuvo una larga charla con Mario Pergolini y se presentaron tres de los temas de su último disco "El perfume de la tempestad".
Kirchneristas y anti-K podrán hacer una mejor o más berreta edición para tratar de apropiarse de parte de sus seguidores.
Allá ellos.
A esta altura uno debe hacerse cargo y saber qué lee, por qué lo hace y, en el mejor de los casos, detrás de quiénes (o abajo, arriba o al costado) están los que escriben. O no, y puede seguir como antes.
Si querés podés leer algo en la Rolling, si tenés más tiempo escuchar la entrevista completa.
Los temas ya están youtube, acá van.



sábado, 26 de septiembre de 2009

Anécdotas

Las gotas se empujaban para mojarme. La ciudad estaba inundada y yo tenía una entrevista con Cacho Lobello. Llegué a su casa completamente empapado. Tras recuperar la compostura, me senté a escuchar algunas de las miles de anécdotas de su vida rockera. Recién sobre el final de la entrevista se me ocurrió volver a chequear el mp3. Sólo había grabado tres minutos. Mientras Cacho cebaba unos mates, anoté palabras claves para recuperar la charla más tarde. Sabía que tenía una oportunidad porque el prócer-rocker había sido una ametralladora de historias. Me despedí. El cielo se seguía cayendo a pedazos. Volví a casa corriendo, no me podía pasar nada más.

jueves, 20 de agosto de 2009

Cromañón

En “Rant, la vida de un asesino”, Chuck Palahniuk le hace decir a uno de sus personajes (Green Taylor Simms): “No quiero ser demasiado moralista, pero a veces la muerte de una sola persona puede justificar la muerte de una cultura entera”.

La muerte de 194 pibes, la muerte de 11 de sus padres, tanto dolor, ¿significarán la muerte de una cultura? ¿Esas muertes cambiaron o cambiarán algo? O como ayer nos dijo Eduardo Fabregat, entrevistado en “Con Dios y con el Diablo”, “Cromañón no es pasado, Cromañón sigue sucediendo”.

sábado, 20 de junio de 2009

Recuerdos

Puta madre, qué bueno que estuvo el recital de Las Pelotas en el club Independiente (Nqn) en noviembre de 2001. Todo se caía a pedazos, en el trabajo no me pagaban un puto peso, no sabía si quería ser periodista o no (o al menos vivir de eso), pero ahí estaba saltando con mis amigos, sacándonos la mierda con "Shine".



Bueno, el video es de otro lado. En esa época no teníamos ni celular.

viernes, 20 de marzo de 2009

La potencia de Watts

Una noche de octubre de 1984, en Amsterdam, Keith emborrachó a Mick. Este tomó el teléfono en la habitación de hotel de Keith y le dijo a Charlie Watts que subiera. Eran las cinco de la mañana. Charlie estaba dormido pero atendió.
"¿Esssstá mi baterista por ahí? -gritó Mick- ¿Dónde está mi jodido baterista? ¡Que se presente aquí inmediatamente!"
(Keith: "Mick, cuando está borracho, es para no perdérselo.")
Charlie se levantó, se afeitó, se puso una camisa blanca limpia y un traje cruzado a medida, se anudó la corbata y se calzó unos zapatos hechos a mano.
"Charlie entró -dijo Keith-, agarró a Mick y ¡bum! Le puso un gancho de izquierda que lo tiró encima de una bandeja de salmón ahumado y luego casi salta por la ventana y cae en un canal de Amsterdam. Mi chaqueta preferida, que llevaba Mick, quedó inservible."
"No me llames más 'tu baterista' -gruño Charlie con los dientes apretados- Vos sos mi jodido cantante".

Fuente: "Rolling Stones. Los viejos dioses nunca mueren", de Stephen Davis.

Lo leí en “Frases rockeras”, pero no lo pude linkear directamente.

jueves, 12 de febrero de 2009

El periodismo de rock

“En una enorme mayoría, el periodismo de rock no es otra cosa que un puñado de pequeños seres insignificantes chupamedias y temerosos de Dios. Temen a sus jefes, temen a una compañía discográfica, temen encontrarse con el dueño de la pandereta de un disco de Nito Mestre, o aún peor, temen a la crítica de sus compañeros, del ‘qué dirán’, y se comportan en su mayoría como ratitas temblorosas, como quien lanzó sidra sobre el lomo de un hamster”.

Roberto Pettinato en “Diario de cómo abandonar la tierra”, en revista La Mano de Agosto 2008.

lunes, 26 de enero de 2009

Dudo, luego existo

“Nada es verdad ni mentira, bueno ni malo. Todo es distinto. La verdad no existe. Quien les habla es el dueño de la duda. Pueden dudar cuando quieran, sin embargo yo soy el dueño”.

Pity Álvarez, el viernes 16 en un recital en Mardel Plata.

jueves, 15 de enero de 2009

A toda velocidad / Oh mami! (1979)

Mami! Tomamos Gamexane para ver qué nota da...
Papi! Tomamos aeronafta para ver qué nota da...
Investigamos todo a toda velocidad...

jueves, 30 de octubre de 2008

Si Me Va a Gustar

A principios de 2006, en unas mini-vacaciones en Uruguay escuché en distintos lugares una canción sin saber de qué grupo era. Con un tarareo balbuceante le hice saber al vendedor de CDs truchos de Piriápolis qué era lo que estaba buscando.
El tipo hurgó entre cientos de cajas hasta que sacó “Este viento fuerte que sopla”.
El fin de semana pasado “No Te Va a Gustar” pisó por primera vez tierra neuquina y dio un gran recital en el Club Pacífico.
Cuando el dealer de CDs pasaba los temas del disco, descubrí que el nombre de la canción que me gustaba era “Clara”. El sábado por primera vez la escuché en vivo.
Este no es un video del Club Pacífico (el recital estaba demasiado bueno como para ponerse a filmar), es una versión de “Cosa linda” y “Clara” con el Enano de la Vela como invitado.
Subí el volumen que te va a gustar.

lunes, 7 de julio de 2008

Ser parte de la historia

El sábado volví de un día de mierda en el trabajo, casi doce horas luchando contra la máquina.
Caipirinha en mano, puse la tele para completar la estupidización.
Estaba Bebe “Mandibulín” Contepomi (uno de los apellidos peor armados) presentando “el pogo más grande del mundo”.
Agotado, miraba (envidiaba) al Indio y a sus Fundamentalistas mientras hacían delirar a los que tuvieron la suerte de ir a verlo y escucharlo a Tandil.
Me parece, tal vez sólo sea otra idea obvia, que es indispensable ir aunque sea una vez en la vida a un recital del Indio o haber ido a alguno de los Redondos.
No para entender (ni siquiera sé si es necesario o si se puede entender), pero sí para ser parte de un cachito de la Historia del rock, de esa Historia grande.
Nada más.

martes, 15 de abril de 2008

En el chiquero del rock, Porco (es) Rex.

(Nota publicada en el blog Escafandra)

Aunque usted no lo crea, Escafandra fue el único medio escrito de la región que tuvo un enviado especial en el recital del Indio Solari... y encima se acuerda de algunas cosas.

En el chiquero del rock, Porco (es) Rex.
En el fangal de una escena mediocre, el Indio es un tipo capaz de robarle el gorro el diablo.
Al menos eso es lo que creen sus fanáticos, los 40.000 que se dejaron robar el alma en una difusa noche cordobesa, entre ellos, el que hoy escribe esta nota.
El público que copó el sábado a la noche el anfiteatro de Jesús María se asemejó en parte a la hinchada de Racing. Una banda de una fidelidad inexpugnable que le canta al pasado (la grandeza académica = la mística ricotera), que sabe de alegrías esporádicas (triunfos esquivos = recitales insuficientes), que encuentra en ese terreno un motivo para seguir adelante porque el que está en la cancha/escenario vive/es por él y se infla cuando sus gargantas se rajan cantando, y ese aliento legitima una pasión que puede no tener razón de ser, pero quién les va a hablar de racionalidad cuando la piel estalla.
La comunión se celebró apenas el Indio asomó su magnética voz para decirle al mundo ricotero lo que ya sabía: que de golpe ya no importaba el tiempo de espera, que se habían vuelto a encontrar y que, está bien, no estaban los Redondos detrás, pero contaba con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado para aclimatar la noche.
Arrancó confesando que “Pedía temas en la radio”, siguió con “Ramas desnudas” y completó el podio saboreando “Martinis y Tafiroles”.
Después de agradecer la presencia de todos (“para un productor independiente esto es muy importante”), anunció “una que sepamos todos”. El anfiteatro se deshizo con “La hija del fletero” y después con “Tarea fina”.
La pantalla regalaba animaciones poco atractivas, con un fondo de pirotecnia de segunda en un mar de trapos de mil batallas.
El Indio siguió repasando canciones de su último trabajo con “Bebamos de las copas lindas”, “Tatuaje”, “Porco Rex”, “Por qué será que no me quiere Dios”.
En diálogo bastante fluido con el público, ironizó que iba a hacer algunas de las canciones que habían motivado los kilométricos viajes hasta tierras cordobesas.
Así, en distintos momentos, se robaron la emoción “Angel para tu soledad” y “Me matan Limón”. Esas canciones ahorraron las lágrimas de la petisa de Avellaneda que antes del recital decía que si no hacía temas de los Redondos iba a volver a su casa llorando.
Las lágrimas que sí deben haber soltado los dos mendocinos drogados y borrachos que mientras esperaban el colectivo, que borrara los 50 kilómetros que separan Córdoba capital de la tierra de la Doma y el Folklore, confesaban que no iban a soportar estoicos si sonaba “Pabellón Séptimo” (El Tesoro de los inocentes – Bingo Fuel).
Después de ese crudo relato carcelario, el Rex de la noche anunció que estábamos en “el momento tumbero” y relató el devenir del “Pibe de los astilleros”, aquel que “fue unos meses a Caseros”.
No me pidan que recuerde con exactitud el orden de los temas, supongo que se subvirtió en el pogo de la masa ricotera. Apenas si alcanzaba a ver que sobre el escenario el Hombre estaba acompañado de dos guitarras eléctricas, una acústica, bajo, teclado, batería, saxo y trompeta.
El disco nuevo seguía rodando y cada tanto se colaban los viejitos: “Nueva Roma”, “Ella debe estar tan linda”, “El infierno está encantador esta noche”.
En uno de los cortes, volvió con “Nike es la cultura”, pero la que le revolearon apostaría que fue una Topper roñosa. El Indio paró a la banda y despotricó contra la costumbre de tirarle cosas a los cantantes y, más aún, contra la puntería de esos francotiradores.
Podría contarles cómo sonó la banda, pero la verdad es que no soy crítico de rock. Apenas me alcanza para decir que las guitarras de a ratos podían rajar el cielo nublado y que el saxo te podía hacer levitar sobre ese pasto pisado por caballos que se mueren potros sin galopar.
Decenas de banderas hablaban de la presencia del conurbano bonaerense y de los seguidores de distintos puntos del país. Los mismos que lo escucharon anunciar “nos vemos en Tandil el 5 de junio (¿o dijo julio?)”.
El líder de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se fue con un trío potente. Anunció que un “gripazo” lo tenía a mal traer y convidó a cantar “Juguetes perdidas”, dejó que la banda se luciera con “Flight 956” y ofreció al público la elección del tema que iba a cerrar el recital. No se escucharon protestas cuando la mayoría repitió como un mantra la perversa risa de “Ji, ji, ji” para ensayar el que alguna vez fuera denominado “el pogo más grande del mundo”.
Eso fue to-to-todo amigos.
Apenas quedó tiempo para que desde el cole de vuelta a la capital mediterránea saludáramos a dos chabones que peinaban líneas en el techo de un Ford Taunus.
Apenas si quedaron fuerzas para que, todos los que atestábamos el micro roñoso, saltáramos cuando llegando al peaje una de las chicas dijo que el que iba de acompañante en el BMW azul oscuro era el mismo pelado que habíamos visto en el escenario, ese que bajó la ventanilla para saludar y se perdió a toda velocidad en la imborrable noche.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Una duda


¿Acaso hay algo más rockero que escucharlo a Luca Prodán confesando "No sé lo que quiero, pero lo quiero ya"?