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jueves, 10 de marzo de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
María Elena Walsh y mi hermano
No tengo en mi memoria una infancia atravesada por las canciones de María Elena Walsh, salvo la ubicua Manuelita, que a todos nos acompañó.
Mi recuerdo de la mujer que nos advirtió que el mundo estaba al revés se debe a una anécdota familiar protagonizada por mi hermano más chico.
Me acuerdo de tener 11 o 12 años y vivir en Choele. Iba a 7º grado y una tarde me mandaron a buscar a mi hermano Mauricio, que iba al jardín de infantes de la Escuela 236.
Antes de llegar a la entrada, escuché que salía música por una de las ventanas abiertas.
Me detuve y miré hacia adentro. Ahí estaba mi hermano bailando la canción del Mono Liso. Bailaba con una nena que -creo- se llamaba Gilda.
Nunca me olvidé de ese momento. Mi hermano más chico bailando con una nena rubia mientras la naranja se paseaba de la sala al comedor.
Mi recuerdo de la mujer que nos advirtió que el mundo estaba al revés se debe a una anécdota familiar protagonizada por mi hermano más chico.
Me acuerdo de tener 11 o 12 años y vivir en Choele. Iba a 7º grado y una tarde me mandaron a buscar a mi hermano Mauricio, que iba al jardín de infantes de la Escuela 236.
Antes de llegar a la entrada, escuché que salía música por una de las ventanas abiertas.
Me detuve y miré hacia adentro. Ahí estaba mi hermano bailando la canción del Mono Liso. Bailaba con una nena que -creo- se llamaba Gilda.
Nunca me olvidé de ese momento. Mi hermano más chico bailando con una nena rubia mientras la naranja se paseaba de la sala al comedor.
lunes, 27 de septiembre de 2010
lunes, 21 de septiembre de 2009
Arena, marea y memoria
Una de las anécdotas más conocida de Balestri ocurrió a su regreso a Nueva York. Balestri caminaba un día por la playa, e invierno cuan do un estudiante lo reconoció. Su padre, un empresario de la industria textil, le había pedido que le construyera una casa, pero el estudiante no estaba en condiciones de emprender todavía un trabajo semejante. La casa estaría emplazada en el bosque. El estudiante le pidió a Balestri que le djera cuál era su presupuesto. Balestri dijo que lo pensaría y lo citó para el día siguiente en el mismo lugar.
Cuando el estudiante llegó, Balestri estaba concentrado en trazar con una ramita en la arena un complejo plano de la futura casa. Aunque algunos signos estaban un poco confusos debido a la dificultad de que presentaba la arena, no faltaban los detalles de un plano habitual. A pesar de su corta experiencia, el estudiante se dio cuenta de que aquel dibujo en la arena representaba una obra extraordinaria. El estudiante hubiera pasado horas contemplando aquel plano, pero ya el mar se acercaba peligrosamente al dibujo, y pronto lo borraría por completo.
Balestri le propuso al estudiante lo siguiente: si era capaz de entender y memorizar el plano antes de que las olas lo barrieran, el proyecto era suyo sin necesidad de pagarle nada.
El estudiante, que no tenía a mano ni papel ni lápiz, tuvo que comprender y memorizar cada uno de los elementos. Una vez que la marea borró por el dibujo fue corriendo a poner todo lo que había retenido sobre papel. Pudo conservar buena parte de aquellas ideas, y cuando la casa, al año siguiente, se terminó de construir, se convirtió en un sitio de peregrinaje para los estudiantes de arquitectura. Aunque estaba en el medio del bosque, se la conoció desde entonces, sin embargo, como La casa de la arena.
“La sexta lámpara”, Pablo De Santis, pág. 169-170.
Cuando el estudiante llegó, Balestri estaba concentrado en trazar con una ramita en la arena un complejo plano de la futura casa. Aunque algunos signos estaban un poco confusos debido a la dificultad de que presentaba la arena, no faltaban los detalles de un plano habitual. A pesar de su corta experiencia, el estudiante se dio cuenta de que aquel dibujo en la arena representaba una obra extraordinaria. El estudiante hubiera pasado horas contemplando aquel plano, pero ya el mar se acercaba peligrosamente al dibujo, y pronto lo borraría por completo.
Balestri le propuso al estudiante lo siguiente: si era capaz de entender y memorizar el plano antes de que las olas lo barrieran, el proyecto era suyo sin necesidad de pagarle nada.
El estudiante, que no tenía a mano ni papel ni lápiz, tuvo que comprender y memorizar cada uno de los elementos. Una vez que la marea borró por el dibujo fue corriendo a poner todo lo que había retenido sobre papel. Pudo conservar buena parte de aquellas ideas, y cuando la casa, al año siguiente, se terminó de construir, se convirtió en un sitio de peregrinaje para los estudiantes de arquitectura. Aunque estaba en el medio del bosque, se la conoció desde entonces, sin embargo, como La casa de la arena.
“La sexta lámpara”, Pablo De Santis, pág. 169-170.
sábado, 1 de agosto de 2009
miércoles, 7 de enero de 2009
Torturadores y memoria
“Tengo la manía de memorizar los nombres de los torturadores, no sé, pero tengo la impresión de que memorizar los nombres de los torturadores tiene un sentido y ¿sabe por qué?, porque la tortura es una responsabilidad individual, la obediencia a una orden superior no es tolerable, demasiada gente se ha escondido tras esta miserable justificación, haciéndose un escudo legal de ella, ¿entiende? Se esconden tras la Grundnorm”.
“La cabeza perdida de Damasceno Monteiro”, de Antonio Tabucchi, pág. 130.
“La cabeza perdida de Damasceno Monteiro”, de Antonio Tabucchi, pág. 130.
jueves, 4 de septiembre de 2008
¡Aguante Efedrina!

Antes del "Triple crimen mafioso" y Forza con sus droguerías fantasmas, antes de los narcos de Sinaola y el récord de importación de Efedrina, muchos antes de todo eso, en un homenaje al doping de Maradona en el '94 fundamos "Efedrina", el equipo más importante de la Patagonia en el fútbol universitario.
Hoy que la Efedrina vuelve a estar de moda, sus ex jugadores reclamamos que no demonicen una pasión aquellos que, buscando un par de lectores más, titulan "Maldita Efedrina".
Destruida por el paso del tiempo, desteñida, sigo guardando la remera que pintamos con el Villa el mismo día que hicimos aquella bandera que decía "Efedrina, si me muero que sea de sobredosis", la misma que vistieron con honor muchos de mis amigos.
jueves, 21 de agosto de 2008
¡Feliz Cumplepost a mí!
jueves, 24 de julio de 2008
Los asesinos a las cárceles
Llega tarde, pero igual se disfruta. Luciano Benjamín Menéndez fue condenado a prisión perpetua. Que te duela hijo de remil puta.Cobertura periodística:
A estos les dolió un poco la condena
Estos no se hacen drama, arreglan con todos
Lanata, qué comentaristas que pegaste
Acá están los fachos que no entraron en el foro de arriba
La Sociedad Rural, ¿suspenderá la exposición debido a la caída en desgracia de uno de los suyos?
jueves, 26 de junio de 2008
M&M: Medios y Muertes
Cómo era eso de que "nos mean y los medios dicen llueve".


En esa época Página/12 todavía informaba.
Hace seis años asesinaron a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Los responsables intelectuales del crimen siguen libres.
martes, 26 de febrero de 2008
Olvido y memoria

“El eficaz ejercicio del olvido –paradoja interesante- permite la práctica profesional del deporte de la memoria”.
Rodrigo Fresán, “Vida de santos”. Pág. 48
“Ya los antiguos griegos hablaban del arte de la memoria; pero yo creo que sólo en el olvido hay un arte verdadero”.
Pablo De Santis, “El enigma de Paris”. Pág. 91
"Es curioso como el olvido va modelando el relato que podemos hacer del pasado. El olvido, no la memoria. El olvido es la única cosa que existe. Lo que llamamos memoria no es sino el producto de cierto olvido".
Osvaldo Aguirre, “Rocanrol”. Pág. 133
Frase tomada del cuento que más me gustó: “Buche” (pobre, Pollo; pobre el Pollo hijo de recontramilputa)
Rodrigo Fresán, “Vida de santos”. Pág. 48
“Ya los antiguos griegos hablaban del arte de la memoria; pero yo creo que sólo en el olvido hay un arte verdadero”.
Pablo De Santis, “El enigma de Paris”. Pág. 91
"Es curioso como el olvido va modelando el relato que podemos hacer del pasado. El olvido, no la memoria. El olvido es la única cosa que existe. Lo que llamamos memoria no es sino el producto de cierto olvido".
Osvaldo Aguirre, “Rocanrol”. Pág. 133
Frase tomada del cuento que más me gustó: “Buche” (pobre, Pollo; pobre el Pollo hijo de recontramilputa)
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